“Esto es lo que medito en mi corazón, y por lo que espero. Las gracias de Jehová no se han acabado, sus misericordias no se han agotado. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
– Lamentaciones 3: 21-23 RVR 1977

“Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas,
Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo,
Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.”
-Lamentaciones 2:11 RVR 1960
En Lamentaciones 2, el profeta Jeremías se encentra en las problemas y dificultades, que Israel está atravesando. En Lamentaciones 2:11, Jeremías escribe que ha estado llorando tanto tiempo, que sus ojos le están fallando. A veces, cuando miramos a nuestro alrededor, nuestras vidas parecen que están llenos de problemas. Sin embargo, no podemos centrarnos en nuestros problemas o vamos a ser miserables. Tenemos que mantener nuestro enfoque en la bondad de Dios en nuestras vidas. Podríamos tener problemas viniendo en todas las direcciones, pero si nos fijamos en nuestras vidas más cerca, veremos que nuestras vidas son llenas de pequeñas bendiciones. Tal vez no estamos viendo aquellas bendiciónes porque estamos tan enfocados en nuestros problemas? Sin embargo, con Dios, nuestros problemas se desvanecerán. ¿Por qué enfocaremos todos nuestros esfuerzos en estos problemas, cuando nuestro Dios es mucho más grande que nuestros problemas?
Estimado Señor Jesucristo, por favor, ayúdenos a mantener nuestros ojos centrados en Ti y no nuestros problemas. Amén.
