“No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.”
–Números 23:21 RVR1960

Los primeros capítulos de Números describen cuántos Israelitas faltaron la fe necesaria para entrar en la tierra prometida y fueron castigados por Dios. Ellos culparon a Moisés por sus acciones, se rebelaron contra sus líderes, y fueron desafiantemente desobedientes a Dios. Balac, un enemigo moabita de los israelitas, fue a Balaam, un profeta malvado (pero no un falso profeta), para hacerle maldecir a los Israelitas a cambio de dinero. Pero, Dios todavía amaba a Israel. No importa cuánto trató Balaam, Dios no permitió que Balaam maldecía a Israel.
“Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo:Vuelve a Balac, y dile así. Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor: Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él.”
–Números 23:16-21 RVR1960
Efectivamente, “mientras Dios tenía el control de la malvada boca de Balaam, él hizo una declaración increíble: Dios no había visto la iniquidad en Jacob ni vio la perversidad en Israel … Él imputa Su justicia a ellos. Porque, Dios estaba en medio de Israel, cuando Él los miró, Él no vio su pecado- Se vio a Sí Mismo. “(Nortker, 3-Minute Devotionals For Women, pág). Aquí Israel es descrito como un cuidad totalmente perverso, pero Dios vio la justicia, porque Él estuve en medio de la ciudad y se vio a sí mismo. Del mismo modo, el Espíritu Santo mora dentro de nosotros, si tenemos salvación (nacida del Espíritu Santo). En Juan 3:8 RVR 1960, el Espíritu Santo es descrito como el viento: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” El Espíritu Santo sopla a través de nosotros tocando cada parte de nosotros Cuando Dios nos mira, Él no ve nuestros pecados, sino que ve el Espíritu Santo y nosotros somos justos en Sus ojos. Amén.
Reference:
Brigitta Nortker, comp. 3-Minute Devotionals For Women. Uhrichsville: Barbour, Ohio. Print.
