Cruce de Caminos

 “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.”

-Proverbios 3:5-6 RVR 1960

Crossroads

“Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho,he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho.Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra.Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.”

  – Jueces 6:36-40 RVR 1960

¿Alguna vez usted ha pedido a Dios una señal? ¿Ha orado usted alguna vez que si una cosa pasara, usted se tomara el siguiente paso? Tal vez usted no ha llegado a pedir a Dios una señal. Tal vez no tienes duda tan grande o incredulidad como Gedeón tenia. O tal vez no eres tan audaz como Gedeón. Tienes que admitir que Gedeón fue bastante audaz para pedir a Dios otro signo después de pedir a Dios una segunda señal. “Es asombroso que Dios no estaba enfadado con Gedeón por su incredulidad. Dios conoció a Gedeón que él era. La fe de Gedeón fue creciendo; eso es lo que importaba a Dios. Cuando nos sentimos inadecuados sobre nuestras calificaciones para el trabajo que Dios nos ha dado, podemos tomar una página del libro de Gedeón. Gedeón no pudo contener su miedo al fracaso. Necesitaba tranquilidad y paciencia de Dios en su camino de fe, y Dios amorosamente proveyó ambos.” (Nortker, 3 minutos devocionales para mujeres, p. 303) Tal vez, señales como las que Gedeón pidió son una cosa del Antiguo Testamento. O, tal vez se consideraría irrespetuoso o insensato pedir a Dios una señal. Sin embargo, siempre podemos orar y pedir a Dios su guía en cada paso de nuestras vidas. En Salmo 32:8 RVR 1960, el Señor dice “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” Él es fiel y paciente con nosotros. Él siempre está ahí para escucharnos y darnos la paciencia necesaria para esperar su orientación y sincronización. Y, si nosotros mismos hacemos silencio en la presencia del Señor y escuchamos, nos proporcionará la tranquilidad que necesitamos para dar el siguiente paso. Amén.

Referencia: Brigitta Nortker, comp. 3-Minute Devotionals For Women. Uhrichsville: Barbour, Ohio. Print.

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